Te invito a ver este maravilloso documental para comenzar a comprender el rol fundamental que ocupan los Hongos en nuestro gran ecosistema.
Este es un blog creado para el Taller Nuevas Tecnologías, en el Profesorado de Biología del Instituto Superior "Dr. Joaquín V. González", relacionado con los ejes "La diversidad en los seres vivos" en primer año de CABA y "La interacción y la diversidad de los sistemas biológicos" en primer año de PBA de los respectivos Diseños Curriculares. ¡Pero también le damos la bienvenida a curiosos y curiosas! La mejor manera de recorrer el blog es de arriba hacia abajo.
Contaba una anciana que vivía en una casita con techo de tejas francesas en la arbolada Villa Gesell de hace cuarenta años una historia muy particular.
Una noche sacó a pasear a sus perros y, como siempre, el viejo y petiso sabueso de raza indomable tomó la delantera de la tropa. Empezaba a bajar el frío del mar y la también vieja Juana decidió juntar a los perros y volver a la cálida casita. Pero no hubo manera de encontrar al perro viejo y medio sordo que no respondía ni a los gritos cada vez más nerviosos de su dueña.
Después de una extensa búsqueda, la vieja volvió a su casa y encerró a los otros perros y, abatida, quedó en el jardín apoyada en un árbol. No recordaba cómo la habría sentido o escuchado, pero una voz muy queda, casi susurrante, le dijo: -el viejo perro está durmiendo medio escondido en un tronco hueco, bajo el árbol de la esquina en la otra cuadra. No sabía si lo había escuchado o si se lo había imaginado, pero no tardó un momento en correr a buscar a su
perro. Y allí lo encontró, acurrucado y profundamente dormido en el hueco de un tronco seco.
Al día siguiente, le comentaba muy extrañada la aventura a su vecino alemán, también un anciano. Éste le preguntó en qué árbol se había apoyado, ella se lo señaló y el alemán lo reconoció: era un abedul. Luego fueron a ver el lugar donde se había encontrado al viejo perro. Ahí lo sorprendente de esta historia. Junto al tronco seco se alzaba, vigoroso, otro abedul.
¿Se hablan entre sí los árboles? ¿Se compadecen de nosotros y nos ofrecen su ayuda? ¿Pavadas de una vieja o somos parte de un todo inmenso y todavía no empezamos a entenderlo?
Las micorrizas (mico=hongo, riza=raíz), en las que participa el 80% de las plantas vasculares, son el producto de un proceso de coevolución, en el avance colonizador de las plantas acuáticas primitivas hacia el medio terrestre. Participan hongos de los filos Basidiomycota, Ascomycota y Glomeromycota. Son hongos que establecen relaciones simbióticas con las plantas, donde la planta aporta el suministro y transporte de fotoasimilados y el hongo aporta nutrientes y minerales que de otra forma no estarían a su alcance.
En las ectomicorrizas, las hifas del hongo envuelven a las raíces colonizadas, o bien, pueden penetrar la raíz entre las células de la corteza y formar la red de Hartig. Se encuentran en bosques de coníferas de zonas templadas y en especies arbóreas tropicales.
Las micorrizas arbusculares son las micorrizas más comunes y se encuentran asociadas a cultivos, plantas herbáceas silvestres, árboles, helechos y algunas briofitas. Las hifas de estos hongos penetran en y entre las células de la corteza de la planta, formando arbúsculos.
Lo interesante de remarcar, más allá de lo estrictamente nutricional, es la red de comunicación que establecen los árboles y las plantas de esta manera. Por ejemplo, se ha visto en árboles de Abedul que le transfieren carbono a los árboles más pequeños que pueden no estar recibiendo suficiente luz solar, lo que permite que estas plántulas crezcan a la sombra de otros árboles. Se ha estudiado en plantas de Habas interconectadas por micorrizas y expuestas a Áfidos, las plantas comenzaron a excretar sus defensas químicas contra áfidos de forma conjunta, a pesar de que algunas todavía no hubieran sufrido un ataque del insecto fitopatógeno.
Esto nos permite comprender que un bosque es más que una colección de árboles individuales. Ya no compiten por los recursos, sino que los comparten. Actúan de manera colectiva.
Ya hablamos de las micorrizas en esta leyenda que te conté más arriba. Ahora, te invito a ver este pequeño homenaje muy conmovedor que les rinde "Thaya".
¿Pensabas que sólo las luciérnagas brillaban en la oscuridad? Te invito a escuchar este podcast que realizan tres amigas científicas
Ya aprendimos que los Hongos tienen un papel fundamental en el ecosistema. Ahora, te invito a escuchar a estos costarricenses de las ONGs medioambientales Funga Conservation y Colectiva Orgánica. Ellos nos proponen una mirada más integral sobre la conservación de los Hongos y los ecosistemas.
¿Te acordás de la luciferasa? Mirá estos increíbles hongos que habitan las tierras del Congo
El moho es un hongo que usualmente lo encontramos en la fruta que dejamos fuera de la heladera, en las paredes del baño, y, a veces, ¡hasta en los quesos! Pero, ¿qué podemos hacer para prevenir su aparición y no tener que deshacernos de los alimentos?
Algunos hongos producen toxinas que denominamos micotoxinas. Se trata de metabolitos secundarios de los cuales algunos están identificados. Por ejemplo, las toxinas Alcaloides presentes en el cornezuelo del centeno que causan ergotismo (producida por el hongo Claviceps purpurea); las Aflatoxinas, relacionadas con el cáncer de hígado en algunos animales vertebrados (causada por hongos del género Aspergillus).
Pero también, existen hongos que producen toxinas que, gracias a la biotecnología, son utilizadas en favor de la medicina. Este es el caso del ya reconocido mundialmente Penicillium chrysogenum o notatum. Sobre el descubrimiento de la penicilina, recordá que podés consultar este padlet. En la imagen de abajo podemos observar cómo funcionan los antibióticos: inhiben el crecimiento de bacterias, en este caso es una prueba de laboratorio que se llevó a cabo en una cápsula de Petri (sobre este tema, podés consultar esta entrada). Y así es como funciona la penicilina: altera la pared celular de las bacterias que son sensibles a ella, y termina ocurriendo una lisis celular en la bacteria por lo que no prospera, y muere. Es importantísimo que los tratamientos con antibióticos se lleven a término, a pesar de sentirnos mejor en los primeros días.